Y cuando hube bebido suficiente vino me marché para no llorar, para tampoco olvidarte.
Recordé en esa caminata la vez que fuimos a ver el acto de un trapecista ibérico, la misma en que después de un mal negocio con la vida, hice otro peor: dejé ir un hermoso sueño traidor y me devolvieron recuerdos… insignificantes deseos que la oscuridad de la noche contrasta, como luces de un pueblo lejano cuyo nombre ni siquiera pude imaginar cuando jugaba a estar perdido.
Es tan poética esa fotografía de ti, como puta borracha en sus brazos. Una puta caliente y envalentonada. Una puta triste a todo fulgor.
Volvimos a olvidarlo todo. Volvimos a nacer y a maldecir el parto y a ponerle buena cara.
Ya no te pediré que me salves del vértigo de esta caída libre, no después de que te dediqué versos amargos (que un día has de beber hasta el fondo) con todo mi amor.
Permíteme odiarte, estas letras te rinden irremediable tributo. He malgastado mis cenizas. He pretendido, ridículamente, desafiar a la eternidad. He pretendido, ridículamente, viajar junto a ti, a la misma velocidad -y tan lenta que pareces. Sería ingenuo pensar que he dejado de quemarme en tu fuego o que que ya no aparezco en tus sueños y hoy no quiero escapar, ni siquiera de ti.
Archive for September, 2009
Buena cara (fragmento)
Tuesday, September 29th, 2009La otra cara (fragmento)
Monday, September 28th, 2009La otra cara es esa ola de vida que calmada sube hasta mis rodillas, la que con agua tibia acaricia los bellos de mi cuerpo, la que en silencio baña mi rostro de viento y sol. Toda esa paz que hubiera creído inmerecida y que viene contigo ahora. Tus ojos profundos y hermosos llenos de vértigo y de luz. Tu fe en mi.
Es un amanecer distinto que me llama y me recuerda que tantas derrotas no me matan todavía; que tengo dentro un montón de alegría, como agua filtrada entre la roca, perenne y lejana como las estrellas que guían.
al revés
Friday, September 18th, 2009y es que las nostalgias, además de ingratas son inoportunas
te leí un cuento
para contemplar tu sueño
porque recordé que alguna vez
en la base del cogote
los ecos que quedaron guardados involuntariamente
oí sorprendido los resabios,
cuando
por pura discreción, por la más elemental decencia
tuve que callar